Si hay un sector en el que sus dirigentes eran conscientes de la caída que iba a sufrir el precio de sus acciones ese era, sin duda, el sector bancario. Desde finales de 2016 todos los macabros personajes del circo bursátil pusieron en marcha una maquinaria precisa para hacernos comprar sus acciones antes de despeñarse a los infiernos.

  1. Tuvimos a los serviles del sistema, en este caso la EBA y sus test de stress, aprobados con nota por todos los bancos europeos en noviembre de 2017, 5 minutos antes de empezar la caída libre.
  2. A los de siempre, los bancos de inversión, analistas y casas de análisis, recomendándonos bancos con alegría y potenciales alcistas de hasta 50%.
  3. Y hasta a los tontos útiles de los analistas técnicos y sus figuras. Porque, ¡oh casualidad!, antes de caer, tanto bancos como el sectorial nos han ido dejando figuras técnicas (HCHi y dobles suelos) de gran potencial que nunca se cumplieron, dejando enganchados a miles de inversores a precios que, quizás, ya nunca volverán.

Y, si entre todos, ha habido un banco tramposo cómo ninguno, ese es, sin duda, el Santander.

Porque nuestro banco ha utilizado todas las maniobras posibles para colocar sus acciones antes de la perdida de valor inminente que conocía. Entre otras:

  • Puesta en marcha de cuenta 1,2,3 que remuneraba en acciones del Banco
  • Colocación de Cocos cómo si no existiera un mañana (bonos convertibles en acciones que te dan cómo señuelo un alto interés anual muy superior al mercado). Por tener, tiene hasta el deshonroso honor de haber sido el primer banco del mundo en negarse a recomprar una emisión en la primera ventana de liquidez (obviamente quería comprarlo mucho más abajo).
  • Miles de inversores enganchados con el super dividendo que dio en octubre 2019.
  • Continuas compras de su presidenta cómo signo de confianza en el precio de la acción.

El otro día leía a un Twittero, uno de los muchos que se dedican a animar la compra de determinados valores por sus maravillosos fundamentales, que ante los mensajes del banco frente al coronavirus («Nuestra tarea como banco responsable es cuidar de todos»), nos decía: «Orgulloso accionista». Pues eso…

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